Escasez de agua golpea a comunidades migrantes en San José, Costa Rica

La falta de agua potable se ha convertido en una rutina incierta para cientos de familias del Gran Área Metropolitana de San José. En barrios como Pavas, los cortes prolongados e intermitentes revelan una crisis estructural que golpea con más fuerza a comunidades migrantes y expone fallas históricas en la gestión del recurso hídrico.

Vecinos de Goicoechea llenan recipientes con agua distribuida por camión cisterna ante la escasez de agua.

Foto: cortesía de Swiss info

Créditos

Autor: Melissa Guerrero

  • San José, Costa Rica
  • Ene 13, 2026
  • 2:00 pm

En varias comunidades del Gran Área Metropolitana, el acceso al agua potable se ha convertido en una experiencia marcada por la incertidumbre. En Pavas, uno de los distritos más poblados del oeste de San José, vecinos y vecinas viven desde hace meses —e incluso años— con cortes prolongados del servicio, una situación que afecta de manera particular a personas migrantes que, aun conociendo sus derechos, temen denunciar.

En Lomas de Pavas, el agua llega de forma intermitente y, en muchos casos, únicamente durante la noche. Esther González, madre de familia migrante, relata que el servicio puede llegar entre las diez u once de la noche y desaparecer una o dos horas después, obligando a las familias a organizar su vida alrededor de recipientes, baldes y madrugadas sin descanso.

“Hay personas que trabajamos durante el día y cuando el agua llega es de madrugada. A veces solo una hora, y luego pasan dos o tres días sin agua. Tenemos niños pequeños, y un hogar sin agua es muy difícil”.

Te puede interesar: Piden a candidatos combatir la xenofobia contra los nicaragüenses

Otra vecina migrante de Pavas, Betty Fernández, describe una situación que se ha extendido por casi un año. Según su testimonio, el servicio se suspende desde la mañana y no regresa sino hasta la madrugada, impidiendo tareas básicas como cocinar, bañarse o lavar después de la jornada laboral.

“Si uno llega tarde del trabajo no se puede bañar, no se puede hacer nada. El agua se va desde la mañana y vuelve de madrugada”.

Aunque Pavas concentra múltiples denuncias vecinales, la escasez de agua no es un fenómeno aislado. En otras zonas de San José, como Alajuelita y Guadalupe, comunidades también han reportado cortes de varios días consecutivos. En estos lugares, vecinos y vecinas han organizado recolección de firmas y manifestaciones para exigir soluciones, evidenciando que el problema atraviesa distintos territorios urbanos.

Un problema que afecta a los migrantes nicaragüenses

Sin embargo, en comunidades con alta presencia migrante, el temor a represalias o a ser señalados por su estatus migratorio limita la denuncia pública. A pesar de que la legislación costarricense reconoce el acceso al agua como un derecho humano sin distinción de nacionalidad, el miedo sigue siendo una barrera silenciosa.

Yader Valdivia, integrante del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, explica que la escasez de agua impacta directamente en los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Desde su experiencia de acompañamiento a personas migrantes nicaragüenses en Costa Rica, ha documentado cómo la falta de acceso al agua se suma a otras carencias como vivienda, salud y empleo.

Valdivia recuerda que la Constitución Política de Costa Rica reconoce que las personas extranjeras tienen los mismos derechos fundamentales que las personas costarricenses, incluyendo el derecho al agua. Además, al tratarse de un derecho social y comunitario, una denuncia o solicitud de restablecimiento del servicio beneficia a toda la comunidad, no a una persona en particular.

Personas de los barrios del sur de San José detrás de camión cisterna ante los problemas de tubería. Foto: cortesía de Acueductos y Alcantarillados

Desde una mirada ambiental, el deterioro del acceso y la calidad del agua no responde a una sola causa. José Fournier, ambientalista con experiencia en gestión del recurso hídrico, señala que en distintas regiones del país se ha registrado una disminución en la disponibilidad del agua, así como problemas de contaminación de fuentes, ríos y acuíferos.

Puedes leer: La historia de La Carpio, uno de los asentamientos más grandes de nicas en Costa Rica

Factores climáticos, como sequías prolongadas, se combinan con una gestión deficiente del recurso, lo que agrava la situación tanto para el consumo humano como para otras actividades. Fournier advierte que cuando una fuente de agua se ve afectada, el impacto no recae únicamente sobre las personas, sino sobre todo el ecosistema que depende de ella.

“Si se afecta una cuenca por escasez o contaminación, no solo se ve afectado el ser humano. Todo el ecosistema está interconectado”.

Infraestructura y respuestas institucionales

Acueductos y Alcantarillados ha señalado en distintas ocasiones que parte de los problemas de abastecimiento se relacionan con un sistema de tuberías antiguo y con deficiencias históricas en la infraestructura. Aunque en los últimos años se han iniciado trabajos para atender estas fallas, las comunidades continúan enfrentando cortes frecuentes, lo que evidencia que las soluciones aún no son suficientes.

Mientras tanto, para muchas familias, especialmente migrantes, la escasez de agua sigue siendo una experiencia cotidiana que se vive en silencio, entre el miedo, la resignación y la espera.

Melissa Guerrero

Melissa Guerrero es periodista nicaragüense radicada en Costa Rica. Estudió Comunicación Social en la Universidad Centroamericana (UCA) y colabora con REALIDADES desde diciembre de 2025.