Claudia Vargas: “El duelo también puede convertirse en resistencia”

A un año del asesinato del mayor en retiro y opositor nicaragüense Roberto Samcam en Costa Rica, su esposa, Claudia Vargas, conversó con REALIDADES sobre el impacto de esta pérdida, el proceso de duelo que ha atravesado y su compromiso con la búsqueda de justicia.

Durante la entrevista, Vargas comparte cómo ha transformado el dolor provocado por el crimen en una forma de resistencia frente a la represión transnacional atribuida al régimen de Nicaragua. Lejos de permanecer en silencio, asegura que ha decidido convertir la memoria de Samcam en una herramienta de denuncia y defensa de los derechos humanos.

Un duelo que desafía el silencio

Vargas, socióloga y feminista, reflexiona sobre los desafíos emocionales y políticos que han marcado este último año. Explica que su proceso de duelo ha implicado cuestionar las expectativas sociales que suelen rodear la pérdida y rechazar el miedo como forma de control.

Para Vargas, el asesinato de Roberto Samcam no solo arrebató la vida de su esposo, sino que también envió un mensaje intimidatorio dirigido a miles de nicaragüenses exiliados. Por ello, insiste en la necesidad de mantener viva la memoria del caso y exigir que los responsables materiales e intelectuales enfrenten la justicia.

La búsqueda de justicia más allá de las fronteras

En la conversación, Claudia Vargas detalla los esfuerzos que ha impulsado junto a organizaciones internacionales y equipos jurídicos especializados, entre ellos Guernica 37, para promover investigaciones que permitan esclarecer el crimen.

Según explica, la lucha por la justicia no se limita al ámbito nacional, sino que requiere mecanismos internacionales capaces de responder a hechos que trascienden fronteras y afectan a comunidades enteras en el exilio.

Más allá de la tragedia

La entrevista también revela una faceta más personal de Claudia Vargas. Habla de su trayectoria como mentora de mujeres, de la vida compartida con Roberto Samcam y de las redes de apoyo que han surgido en distintos países tras el asesinato.

Vargas sostiene que no desea ser definida únicamente por la tragedia. Por el contrario, reivindica una identidad construida desde la solidaridad, el acompañamiento y la capacidad de seguir adelante pese a la adversidad.

Su testimonio constituye un relato de memoria, dignidad y esperanza, en medio de una lucha que continúa marcada por la exigencia de verdad y justicia.